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¿Qué son los tratamientos de conducto y cuando son necesarios?

El dentista es una especialidad que genera bastante temor en los pacientes, y cuando este dice que hay que hacer algún tratamiento de intervención, suele generar aún más intenso.

Cuando se trata de tratamientos, uno de los más necesarios, suele ser el tratamiento de conducto y ya el nombre genera cierta preocupación, sin embargo, a lo largo de este artículo intentaremos solventar algunas dudas de la mano de Smile Me, quienes nos explicarán todo lo que tenemos que saber de este procedimiento y cuando es necesario realizar uno.

¿Qué es un tratamiento de conducto?

El tratamiento de conducto es un procedimiento dental, que busca remover las bacterias y el tejido nervioso que se encuentra muerto o en estado de descomposición del interior de una pieza dental.

La finalidad de este procedimiento odontológico  es salvar la pieza dental que se ha infectado, en un intento para que sea funcional y quede libre de dolor. Este procedimiento es llevado a cabo por un especialista del campo de la odontología llamado endodoncista.

Para explicarlo mejor, hay que comprender que en el centro, los dientes tienen un núcleo de vasos sanguíneos y nervios que se llaman pulpa. Dicha cámara pulpar, está en un espacio llamado conducto radicular. Cada diente puede tener uno o más conductos radiculares según el tipo de diente, pues los dientes frontales suelen tener sólo un conducto radicular, mientras que los dientes posteriores pueden tener tres o más. La pulpa es la protagonista, y es la que puede infectarse con bacterias si los dientes se dañan.

¿Cuáles son los síntomas?

Evidentemente, cuando hay algún problema bucal, el paciente tiene varios síntomas dependiendo de la patología que presenten, en el caso de los pacientes que posiblemente necesiten de tratamientos de conducto, se encuentran los siguientes:

  1. Pérdida de color en piezas dentales: La pérdida de color en los dientes, tiene que ver con la capa de esmalte y es lo más sencillo de identificar a nivel visual. Con el paso del tiempo, el diente envejece y oscurece debido a factores como la presencia de caries que desmineraliza el esmalte dental, apagando el tono del diente. Pero, se debe tomar en cuenta que si el diente se desvitaliza y pierde su color natural brillante, puede ser señal de que el tejido nervioso se esté descomponiendo en el interior de la pieza dental.
  2. Sensibilidad dental: Algunas personas tienen sensibilidad dental de larga data a alimentos calientes o fríos, estas producen un dolor agudo que empeora con la presión en el diente expuesto. Esta patología es común por lo que en caso de sufrirla, hay que estar muy atento en los cambios que se puedan producir.
  3. Dolor de dientes durante el día o al morder: La intensidad del dolor puede variar de mediana a grave, puede disminuir o intensificarse a lo largo del día, o puede empeorar solo al morder con el diente. Si esto ocurre, se debe tener conciencia de si el dolor se debe a algo puntual producto de un golpe o si es algo que lleva tiempo aumentando.
  4. Encías reblandecidas o hinchadas: El estado de tus encías también es un indicador de un posible tratamiento de conducto, por eso es muy importante observar si alrededor del área problemática dental, las encías se encuentran más sensibles de lo normal o si presentan una leve hinchazón.

¿Cuáles son las causas que ocasionan la necesidad de realizar un tratamiento de conducto?

Así como mencionamos anteriormente cuales son los síntomas que el paciente puede presentar que requieren de la atención del individuo y por supuesto del dentista, también es importante conocer cuales son las posibles causas que pueden producir el maltrato a la pulpa dental y que como resultado se requiera de un tratamiento de conducto:

  • Caries sin tratar: Se opta por el tratamiento de conducto cuando hay una carie penetrante o no penetrante que agredió tanto a la pulpa dentaria, que ésta desarrolló pulpitis irreversible. Por ello es fundamental atender las caries a tiempo para evitar que la complicación termine generando un mal mayor.
  • Dientes que ya han recibido múltiples procedimientos: Los dientes que ya han sido sometidos a varios tratamientos o arreglos dentales intensos, son más propensos a debilitar la pulpa dental por lo que requieren de un tratamiento de conducto.
  • Enfermedades de encías: Cuando se habla de enfermedades de encías, se refiere a la infección de los tejidos que rodean y sujetan los dientes; esto produce la caída de piezas dentales.
  • Dientes astillados o quebrados: El tratamiento de un diente astillado o quebrado, depende del tamaño y la localización de la grieta y los síntomas que el paciente esté experimentando, dependiendo de la magnitud del daño, en ciertos casos se recurre a la endodoncia o la extracción definitiva de la pieza dental.
  • Abscesos alveolares, granulomas periapicales o quistes periapicales: Estas lesiones se presentan en relación a la patología perirradicular, esta patología, comienza con una periodontitis, que se puede definir como la inflamación de los tejidos que rodean y soportan al diente. La periodontitis es causada por la infección del sistema de conductos a excepción de las periodontitis apicales que son aquellas causadas por traumatismos.
  • Razones protésicas: Cuando se trata de una prótesis dental, ya sea de una corona, puente o prótesis removible.
  • Traumatismos en la boca: Cuando hay un trauma severo que ocasiona inflamación irreversible o muerte pulpar, es muy probable que se realice un tratamiento de conducto y en caso de que el daño sea muy grave y no pueda ser recuperado, se procede a la extracción de la pieza dental, siendo este el peor de los escenarios.

¿Puede salir mal un tratamiento de conducto?

En todas las intervenciones médicas hay un margen de error o que se tenga que corregir algunas cosas, por lo que en efecto, al realizarse un tratamiento de conducto hay algunas circunstancias que puede conllevar a que salga mal, estas son:

  • Por una infección crónica y lesión ósea grande que el organismo no logró reparar después del tratamiento.
  • Porque no se han encontrado posibles conductos accesorios y por ello no han sido sellados.
  • Al haber realizado un sellado corto de los conductos radiculares, ya que pueden seguir entrando bacterias en la raíz.
  • Lo mismo pasa si se hay sobreobturación el conducto.
  • Los dientes también tienen mayor posibilidad de fractura debido a que quedan más debilitados después del tratamiento de conductos.
  • Una complicación que puede surgir y lleva al fracaso del tratamiento es la perforación de la raíz.
  • Fractura de limas dentro del conducto, especialmente cuando los dientes tienen raíces muy curvadas.

¿Qué no se debe hacer luego de ser sometido a un tratamiento de conducto?

El dentista tiene un trabajo que es realizar la intervención de la forma correcta, con los mejores materiales y todo su conocimiento para que esta salga bien, sin embargo, no todo el trabajo es del profesional, el paciente debe seguir unas instrucciones que en línea general son las siguientes:

  • No comer nada hasta que se haya disuelto el efecto de la anestesia para evitar mordeduras en las mejillas o en la lengua.
  • No morder o masticar con el diente tratado hasta que haya sido restaurado totalmente
  • No consumir alimentos excesivamente azucarados
  • No consumir alcohol ni tabaco ya que estos alteran el proceso de cicatrización
  • De sentir un dolor exacerbado consultar con urgencia a su endodoncista
  • Cepillar los dientes correctamente después de cada comida y utilizar el hilo dental diariamente.
  • Acudir periódicamente a su odontólogo

Es importante que se le pida al dentista una receta de analgésicos por si llegase a presentar dolor después de que el efecto de la anestesia pase. A su vez, como se mencionó antes, si el dolor comienza a aumentar y no disminuye con la toma de analgésicos, lo mejor es visitar al profesional para que se haga una revisión y se ataque el foco del dolor.

¿Cómo es la recuperación luego de un tratamiento de conducto?

Después del tratamiento de conducto y de seguir a cabalidad las indicaciones del dentista, este debe ser evaluado por el profesional al cumplirse un año de la intervención.

En este control se tomará una radiografía y el dentista evaluará si existe dolor, hinchazón o signos de infección o daño. Por línea general se necesitan controles  anuales en los siguientes cuatro años si existen signos de daño, o si el diente no sana correctamente, en algunos casos el paciente necesita de otro tratamiento de conducto.

Es evidente que este procedimiento es delicado y que los nervios son naturales ante la necesidad de llevarlo a cabo, sin embargo, para el paciente el dolor o malestar a lo largo del mismo, es similar a cualquier otro procedimiento odontológico, ya que gracias a la anestesia las molestias son pocas.

La realidad es que el tratamiento de conducto no es tan aterrador cuando se entiende cual es el proceso, cuando se necesita y cuales son los pasos a seguir después de la intervención. Si luego de llegar hasta aquí aún quedan dudas, el odontólogo es el mejor aliado para hacer todas las preguntas que no tengan respuesta acá, ya que él es el indicado para darles solución y para explicar paso a paso el procedimiento.

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