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Reforma integral o por partes

Las viviendas como la vida, requieren de cambios. Modificaciones que pueden hacer que el inmueble, ser revalorice, sea más cómodo, más funcional o más moderno. Hacer cambios es positivo, sobre todo cuando se trata de viviendas viejas o en mal estado. Aunque hacer una reforma o aplicar modificaciones siempre es positivo, debido a que se persiguen mejoras.

Llegado el momento, los propietarios que se plantean hacer esos cambios, dudan entre hacer una reforma parcial o una integral en la vivienda. Entre ambos tipos de reforma existen unas diferencias notables, además de que cada una de ellas, proporciona unas ventajas y cuenta con unas desventajas concretas. Conocer todo lo relativo a lo que supone cada tipo de reforma, así como las ventajas y desventajas de cada una, permite saber cuál de las dos opciones es la más recomendable en cada situación.

En numerosas ocasiones, la razón por la que se quiere realizar una reforma parcial, es el menor coste que supone. En otras, puede darse la circunstancia de que el propietario no considere necesario realizar una reforma integral, sea por una cuestión funcional o estética. También puede darse el caso de que se quiera realizar una reforma rápida para vender el inmueble y que este, tenga la cara lavada, como se suele decir. Se trate del caso que se trate, no siempre se consigue el resultado deseado, sobre todo cuando el reformista, se encuentra con un inmueble que tiene un mayor desgaste, lo que supone un mayor coste.

Por otro lado, algunos propietarios, al conocer lo que se tarda en realizar una reforma integral, cambian de padecer y prefieren hacerlo por fases. Una de las razones es que no quieren vivir en otra vivienda demasiado tiempo. Sea cual sea la razón por la que tienes que reformar una vivienda, lo mejor es conocer la diferencia entre una reforma y otra, para tomar la mejor decisión.

Vayamos por partes

Hemos entrado en Kouch & Boulé, profesionales del sector de la reforma y hemos preguntado. Como buenos profesionales, nos han explicado las diferencias entre ambos tipos de reforma. Si vamos por partes, nos encontramos con una reforma parcia. O lo que es lo mismo, la que implica llevar a cabo las obras en una parte concreta de la casa. Puede tratarse de un cambio integral de una zona, como la reforma de la cocina o el baño, o cambiar un parte del inmueble, como el suelo.

Este tipo de reformas puede tener sus ventajas. Aplicar pequeños cambios, cuando la vivienda ya ha sido reformada por completo y no es necesario realizar una reforma integral, si no algunos cambios para adaptarla. Es lo ideal cuando la distribución y el estado de la vivienda son buenos.

Una reforma parcial, supone un ahorro de tiempo, puesto que requieren menor tiempo de ejecución. Desde pocos días a semanas, en función de los trabajos que haya que realizar. No es lo mismo reformar la habitación que un cuarto de baño. Otra de las ventajas de una reforma parcial, es su menor coste. Lógicamente se trata de menos metros cuadrados, menos obras, menos material… aunque no siempre es así, debido a que cada empresa, trabaja con unos precios y calidades diferentes.

En cuanto a las desventajas que tiene una reforma parcial, una de las más significativas es que puede ser insuficiente. En los inmuebles con mayor desgaste los propietarios que no son conscientes de la situación, se pueden encontrar con un trabajo a medio hacer. En las viviendas en las que se reforma el baño o la cocina, dejando el resto en mal estado, las consecuencias son impredecibles. Sobre todo cuando no se toca la instalación eléctrica o las tuberías y requieren un cambio. Es común que se rompan cosas que no están relacionadas con la reforma y haya que parchear. Nada bueno, puesto que retrasa el trabajo y supone sobrecostes fuera del presupuesto.

Otro facto en contra, es la falta de coherencia estética que se produce. Si ser reforman algunas habitaciones y otras no, se puede producir falta de coherencia a nivel estético y encontrarse con diferentes tipos de calidades. Con el paso del tiempo, los gustos cambian, por lo que no conviene tomar decisiones improvisadas sin visión de conjunto. Luego nos encontramos un suelo aquí y otro diferente allí.

También pueden producirse imprevistos y retrasos. Lo que a priori parece una reforma sencilla y rápida, se convierte en algo aparatoso porque surgen problemas, el resultado no es el esperado y se suman nuevos gastos.

Además es posible que haya que vivir en otro lugar, aunque pienses lo contrario. No siempre es posible ni recomendable quedarse en la vivienda mientras se realiza una reforma parcial, sobre todo cuando se trata de espacios como la cocina o el baño. Quedarse en la vivienda, supone incomodidades, falta de limpieza, ausencia de intimidad… esto puede conllevar cansancio y ansiedad.

Teniendo en cuenta todos estos factores, antes de decantarse por una reforma parcial, conviene valorar bien la situación, lo que se pretende y se sale o no a cuenta. En muchos casos es posible y adecuado, pero en otros, supone un tremendo error que puede salir caro.

Reformar todo de una vez

Los profesionales del sector no dudan sobre lo que es mejor a la hora de hacer una obra en las viviendas. Hacer todo de una vez es la mejor manera de no cometer errores ni surjan imprevistos. Aunque en estos casos, entran en juego diversos factores, como la disponibilidad para mudarse de forma temporal, el presupuesto y encontrar una empresa de reformas que sea fiable, proporcione seguridad y confianza y, por supuesto, lleve a cabo el proyecto con eficacia y profesionalidad.

Las razones que dan los profesionales para que esto sea así, son las ventajas que supone realizar una reforma integral, en lugar de hacerlo por partes. La primera de ellas, es que permite optimizar el espacio. En este tipo de reformas se puede crear una nueva distribución y aprovechar al máximo los metros cuadrados de la vivienda, obteniendo como resultado una vivienda más funcional y totalmente adaptada a las necesidades y el estilo de vida del propietario.

A su vez, permite reformar completamente las instalaciones. Esta es una de las asignaturas pendientes de muchos inmuebles antiguos. Suele dejarse de lado este aspecto con todo lo que supone, ya que puede desembocar en graves consecuencias. Durante una reforma integral se renuevan las instalaciones de electricidad, fontanería y climatización, lo que evita gastos y problemas en el futuro.

Si se quiere tener un buen aislamiento en la vivienda, es la mejor opción. El aislamiento térmico y acústico de las estancias no se puede realizar si no se lleva a cabo una buena reforma integral. Con esto se mejora el confort y a largo plazo, permite regular los costes energéticos de la vivienda.

Mientras que con una reforma parcial, se puede perder la coherencia estética, con una integral, se consigue tener esa coherencia, partiendo de un proyecto de interiorismo integral.

No obstante las ventajas que supone hacer una reforma integral frente a una parcial, también existen algunos inconvenientes que conviene mencionar. El primero de ellos, el presupuesto. A la hora de realizar una reforma integral, es necesario un mayor presupuesto. Aunque al hacerlo de una vez, el coste es más elevado, se consigue una vivienda con mayor calidad, lo que ayuda a prevenir problemas futuros.

Trasladarse a otra vivienda es primordial y el tiempo de la estancia es mayor. Además, supone mayores molestias para los vecinos. Como bien sabemos, la ejecución de las obras, implica molesticas. Las reformas integrales, debido a que son más largas, suponen mayores molestias y a más largo plazo, para los vecinos. Para minimizar los problemas, conviene disponer de todos los permisos necesarios y comunicar a los vecinos que se va a llevar a cabo una obra. Cumplir con el horario legal y mantener en buen estado y limpias las zonas comunes, es primordial en este caso.

En definitiva, hacer una reforma integral es lo más recomendable, sobre todo si la casa cuenta con unos años de más y el tiempo, se hace notar. Partir de un proyecto general para toda la vivienda, es más eficaz que remodelar un espacio concreto. Este parche en una vivienda con problemas de fondo no satisface las necesidades reales del inmueble y, por supuesto, las del propietario.

Aparte del presupuesto del que se disponga o la situación personal de cada propietario, las reformas parciales, son adecuadas en las viviendas con una reforma reciente o de nueva construcción. En estos casos, se trata de adaptar una estancia para darle ese toque personal. Lo ideal, en cualquier caso, es evitar que se pierda la coherencia estética y se hagan al menos dos estancias, como la cocina y el baño, el salón comedor y las habitaciones… Tener claro si se va a hacer pintura, cambiar el suelo o sustituir los cerramientos. En el resto de casos, la mejor opción es hacer una reforma integral. Puede parecer un gasto mayor (que lo es), pero ayuda a evitar costes en el futuro y el resultado, será de mayor calidad. Contar con una empresa de confianza es la mejor manera de obtener los mejores resultados, tanto si se reforma por partes, como si se va a por todo.

 

 

 

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