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Aprendiendo a correr

Iniciarse en el running es como empezar la dieta. El próximo lunes empiezo. Empiezas el lunes, te cansas el viernes. Vuelves a empezar el lunes y te vuelves a cansar, esta vez el jueves. Así una y otra vez hasta que te cansas de decirte a ti misma o mismo que lo vas a lograr. Sabes que no y dejas de caer en el autoengaño.

A fin de cuentas no necesitas ni hacer dieta ni correr. En casa se está muy bien sin hacer nada y ni te sobran kilos ni necesitas mantenerte en forma.

Pero el run run sigue ahí. La sombra de iniciarse en algún deporte persiste y aunque ya has probado varios y no has cuajado con ninguno, sientes que esta vez es la buena. El asfalto te llama y sientes la necesidad de comprarte unas zapatillas y salir a correr.

Si ese es tu momento, bienvenido, aquí voy a contarte como debes iniciarte en este deporte sin que te rindas a la primera de cambio. Con ayuda de los compañeros de Sport & Balance, expertos en organización de carreras populares, he encontrado el método CaCo para empezar a correr de forma gradual y segura.

Este método está diseñado para los que comienzan su andadura o los que regresan a ella después de una lesión o algún parón deportivo sea cual sea el motivo.

Lo mejor de este método es que es muy fácil de entender y de seguir. Como su nombre indica, consiste en Caminar y Correr (CaCo). Alternar el trote con el paseo te ayudara a ganar resistencia, fortalecer los músculos, evitar posibles lesiones y probablemente a perder peso si ese es otro de tus objetivos.

Con la alternancia de los momentos de caminar con los de correr a más velocidad poco a poco lograrás que tus músculos ganen en fuerza y resistencia al mismo tiempo que vas aumentando la capacidad aeróbica de tu organismo. Esto se traduce en que no perderás tan rápido el aliento con cada día de entrenamiento. Aguantarás un poquito más cada día. Que la sensación de falta de aire no es nada agradable. De ahí la importancia de ganar capacidad y hacerlo de forma gradual.

No hay prisa por correr un 10K de hoy para mañana. Las cosas llevan su tiempo.

Lo ideal para empezar es hacerlo con un entrenamiento de media hora en días alternos. Es fundamental el reposo entre esos días. Esa sesión de media hora debe ser inicialmente de dos tercios caminando y uno corriendo. Puedes hacerlo caminando dos minutos y corriendo uno e ir aumentando esos tiempos. Cuando quieras darte cuenta aguantaras esa media hora corriendo del tirón y de ahí, hasta lo que te propongas.

Lo importante es no rendirse ni exigirse más de lo que puedas dar. Escucha a tu cuerpo que te dirá cuando puedes aumentar el ritmo y cuando parar. No olvides que hay que calentar antes de empezar, es una parte intrínseca del entrenamiento. Realizar estiramientos para que los músculos respondan y una vez terminada la sesión, igual. Nunca terminar la carrera en seco y estirar, es conveniente terminar la marcha caminando un par de minutos y estirar cuando los músculos se hayan enfriado.

Hidratarse antes de empezar y hacerlo sin haber comido inmediatamente antes de empezar a correr. Podríamos sufrir malestar y pesadez lo cual nos obligaría a tener que posponerlo.

En los días de descanso puedes dedicar esa media hora a hacer ejercicios de fortalecimiento de las piernas para ir ganando en resistencia sin machacar los músculos.

Otro factor determinante es la vestimenta. Para salir a hacer running, la equipación debe ser la adecuada. Calzado ligero y que se agarre. Cuanto más flexible mejor ya que lo ideal es que las zapatillas se adapten tanto al pie que parezca que no llevas nada. Ropa transpirable y mejor ajustada al cuerpo para facilitar los movimientos y poco más. La equipación de un runner no es demasiado amplia y ostentosa. Es más bien básica y elemental. Lo más importante es el calzado, ahí no debes escatimar y luego lo demás ya va en gustos.

Un reloj deportivo o incluso un smartwatch, no estaría mal como compañero. Puesto que te indica los parámetros que tienes y puedes ajustar tus metas en el para ir alcanzando tus objetivos sin perder ni un paso.

Otra opción para no desanimarse en la andadura, es hacerlo con alguien que también sienta inquietud por correr. Eso si, procurando siempre que este a tu nivel y viceversa. De lo contrario el que vaya por detrás acabará probablemente con muy pocas ganas de aprender a correr.

 

 

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