Sundance Channel

2148939799(1)

Cinco gustazos que todos deberíamos darnos alguna vez

A veces la vida pide un parón. Eso que muchas veces pensamos, pero nunca hacemos. Seguro que te han dicho que la vida son dos días, y es verdad. Por eso, llega el momento en el que hay que hacer un alto en el camino para decir: “Hoy me toca a mí”.  En este caso siempre me viene a la cabeza la mítica Rosa Benito cuando decía eso de “hoy es mi momento”, tras ganar Supervivientes.

Y para ello no  hace falta que sea tu cumpleaños, que cumplas 50 años de casado o que te toque la lotería, son gustazos que con mucho dinero o con poco, uno se puede dar. Y aquí te cuento cinco que, para mí, valen cada minuto y cada euro.

El camino de Santiago por mar

Esta idea es muy original. Y es que siempre hacer el Camino de Santiago es algo bien, pero hay que hacerlo de forma original. Y es que quizás no sepas que también se puede hacer por el mar. Yo también lo pensaba hasta que descubrí la Ruta Navegada Xacobea de Náutica Puerto Gris, que la organiza Náutica Puerto Gris.

Te propongo esto y espero que no digas que no, porque es un gustazo. Zarpar desde Santander rumbo a A Coruña, haciendo escalas en pequeños puertos llenos de encanto. Nada de prisas, nada de ruido. Durante los días en el mar, te desconectas del reloj.
Después comienza la caminata hacia Santiago de Compostela, y ahí todo cobra sentido. Has hecho el Camino por mar y por tierra. Es una mezcla de aventura y reflexión que no se olvida nunca.

Un capricho sobre ruedas

No todos los gustazos tienen que ver con viajar. A veces se trata de cumplir un deseo que uno lleva dentro desde hace años. El mío era tener un coche clásico. No el más caro ni el más perfecto, sino el que siempre miraba de niño cuando pasaba por la calle.
Cuando por fin me decidí, me pasé semanas buscando, comparando, soñando. Hasta que lo encontré. Dicen que los coches antiguos no se compran; se adoptan. Tienen alma, carácter, historia. Y cada vez que conduzco el mío, siento que viajo en el tiempo. Ese es mi gustazo personal, uno que no tiene que ver con lujo, sino con emoción.

No hacer nada

Suena simple, pero es un lujo enorme. Y mira, no te va a costar nada, para que luego digas que los gustazos son caros. Está demostrado que vivimos con la cabeza llena de tareas, pantallas y notificaciones, y claro, el estrés laboral luego sale a relucir, como se está viendo cada vez más en esta sociedad.

Al principio me costó. Sentía que “perdía el tiempo”. Pero luego entendí que estaba ganándolo. Hay gente que paga retiros de silencio o escapadas de desconexión. Y me parece perfecto. Pero a veces basta con regalarte un domingo entero de calma. Sin culpa. Sin ruido.

Aprender algo solo por placer

De adultos solemos aprender por obligación. Cursos de trabajo, idiomas para mejorar el currículum, talleres con “objetivo”. Pero un día decidí hacer algo distinto: aprender por gusto.
Me apunté a una clase de cerámica. No tenía ninguna habilidad especial, solo curiosidad.
El primer día, mientras amasaba el barro, me di cuenta de lo mucho que me relajaba. No pensaba en nada más. Solo mis manos, la tierra, el movimiento.
Al cabo de unas semanas, tenía un par de tazas torcidas pero preciosas. No eran perfectas, pero eran mías.
Hay quien pinta, quien aprende a tocar guitarra o quien cocina pan artesanal. No importa el qué, sino el para qué: disfrutar del proceso.

Regalarte una cena contigo mismo

 

La última puede sonar rara, pero me encanta: cenar solo, sí como suena. No por obligación, sino por decisión. Reservar mesa, vestirte bien, pedir lo que te gusta y disfrutar de tu propia compañía.
Lo hice una noche cualquiera. Pedí vino, buena música y un plato que me encantaba. No miré el móvil, no fingí estar ocupado. Simplemente estuve conmigo.
A mi alrededor, las parejas hablaban, los camareros iban y venían. Y yo sonreía. Me sentí libre, tranquilo, satisfecho.
A veces esperamos que alguien más nos acompañe para disfrutar, pero la verdad es que uno mismo puede ser la mejor compañía.
Esa cena me enseñó algo: los gustazos no siempre se comparten. Algunos se viven en silencio, y son los que más se recuerdan.

Darse un gustazo no es gastar, es sentir. ¿Qué te parece? ¿Cuál es el plan gustazo que más te gusta?

Compartir

Artículos relacionados

COMPARTE

La tecnología se aprende

Nos acompaña en nuestro día a día. Todo lo que hacemos tiene un tinte tecnológico aunque no nos demos cuenta. Desde

Seguinos

Facebook
Twitter
LinkedIn
Reddit
Tumblr