Sundance Channel

16170 (1)

La lavandería industrial y el renting textil se han vuelto esenciales para las empresas

Durante muchos años, el trabajo de limpieza y de mantenimiento de uniformes era algo que formaba parte de la rutina, siendo casi algo invisible, quedando en un segundo plano respecto a los titulares más importantes en materia de productividad o de digitalización.

El caso es que el tiempo y diferentes circunstancias han hecho que cambie ese tipo de mirada. Son muchos los sectores que han hecho que la gestión del vestuario laboral se haya convertido en un elemento importante para la sostenibilidad, la seguridad y la imagen en la empresa.

Un servicio cada vez más importante

Hay que tener en cuenta que el servicio de lavandería industrial y de renting en el terreno textil es un engranaje de lo más discreto que lo que hace es garantizar que cada prenda pueda llegar limpia, desinfectada y preparada para ser utilizada. Esto hace que, como nos comentan desde Clat, expertos en gestión de ropa laboral, sea una pieza importante que ayuda a que cada una de las prendas llegue limpia, desinfectada y preparada para ser utilizada.

Ahora vemos que es una pieza estratégica para que funcionen a diario empresas de todos los tamaños. Pensemos que, desde fábricas hasta hospitales, pasando por aeropuertos y demás, la ropa laboral ya no es vista como si fuese un simple complemento; ahora es un activo productivo, siendo símbolo de identidad y un factor importante de confianza.

Hay que tener en cuenta que existe un cambio en lo cultural, puesto que son multitud las empresas que han entendido que la externalización de la gestión textil no supone un gasto más; es una forma interesante de que se garantice tanto la calidad como la eficiencia y el cumplimiento de las normas.

Hay que tener claro que el modelo que consiste en adquirir uniformes y lavarlos por la propia empresa dio paso a un ecosistema profesionalizado en el que el renting y la logística textil aportarán algo que antes faltaba, tan importante como la tranquilidad, la sostenibilidad o la trazabilidad.

La confianza tiene tres patas: limpieza, seguridad y sostenibilidad

Si algo es representativo de la profesionalización de manera silenciosa que afecta al sector de la lavandería industrial, es la precisión con la que ahora se hace la gestión de miles de prendas a diario. Cada chaqueta, bata o uniforme debe pasar por multitud de procesos automatizados de control de su higiene, temperatura, clasificación y empaquetado. Ahora la ropa se recoge usada, lavándose con una serie de protocolos estrictos, desinfectándose y volviendo al mismo lugar de trabajo en magníficas condiciones.

Estamos ante un circuito que de primeras puede parecer de menor importancia, pero que es importante en aquellos sectores donde la higiene no es algo estético, sino que es de salud. Hay hospitales, clínicas o laboratorios en los que los proveedores de servicios textiles precisan cumplir una serie de normas en materia de bioseguridad y también las certificaciones sanitarias.

La industria alimentaria, la de limpieza o la del sector de la logística, así como las normativas en materia de prevención y de control, son también exigentes. De todas maneras, la limpieza textil profesional pasa a ser un eslabón más en la cadena de seguridad.

Pensemos que el renting textil, que es un modelo que lo que hace es combinar el suministro con el mantenimiento de las propias prendas, lo que ha hecho es demostrar que es la fórmula más limpia de cara a la reducción de residuos y para que se optimicen los recursos. Las empresas proveedoras lo que hacen es asumir la gestión integral del vestuario: para ello ofrecen las prendas en alquiler, recogiéndolas, lavándolas, reparándolas o sustituyéndolas cuando les toque y son devueltas listas para que se vuelvan a usar.

Como resultado, se produce una rotación circular de gran eficiencia, donde nada se va a desperdiciar y todo se medirá. Básicamente, estamos ante un ejemplo de sostenibilidad aplicada a la vida cotidiana de toda empresa.

El paso de la lavandería en el sótano a una industria 4.0

Hace diez años, eran bastantes las empresas que continuaban la gestión de los uniformes de manera artesanal. Había un cuarto pequeño para el lavado interno, dos lavadoras domésticas y la mejor de las voluntades. Hoy el panorama es bastante diferente, puesto que las lavanderías industriales lo que hacen es funcionar como si fueran centros logísticos automatizados, con sus sistemas de trazabilidad, mecanismos de lectura mediante chip RFID y softwares que lo que hacen es controlar inventarios en tiempo real.

Cuando se habla del uniforme que lleva el operario o la bata de la enfermera, debemos tener claro que dejarán de ser objetos anónimos. Cada una de las prendas debe contar con identidad digital. El sistema sabe el número de lavados que va a recibir, el momento en donde se debe reemplazar o el trabajador al que va a pertenecer. Estamos ante una trazabilidad que no solo va a mejorar en eficiencia, sino que es garantía de que es una gestión auditable y transparente.

Los cambios a nivel tecnológico han hecho que haya un valor añadido, de tal forma que se reduce el consumo en cuanto a agua y energía. Las plantas más modernas utilizan sistemas de reutilización y tratamientos ecológicos, donde los protagonistas son los lavados más cortos y detergentes concentrados. De esta forma se ahorra un 40% más de energía y agua. Todo esto tiene efecto en la reducción de la huella de carbono.

La imagen cuenta más de lo que parece

Los trabajadores usan una ropa que al final no deja de ser una extensión visual de la marca. Cuando nos ponemos una camisa bien planchada, uniforme limpio y homogéneo, todo ello transmite orden, profesionalidad y un gran respeto por los clientes. Aunque todo ello puede parecer de lo más superficial, va a cumplir una función psicológica fundamental.

Los consumidores tienen una gran tendencia a asociar la limpieza y coherencia visual de los profesionales con la fiabilidad del servicio. Son muchas las cadenas de hoteles o empresas de transportes las que se han tomado bastante en serio las políticas de gestión de los uniformes, tanto por higiene como por la percepción de marca que se puede llegar a tener.

La externalización del lavado y que se mantengan estas prendas no es un tema meramente práctico, sino estratégico, puesto que garantiza la homogeneidad, reduciendo los problemas a nivel de gestión, y también se encarga de liberar tiempo para lo que de verdad importa.

¿Y el renting textil?

Este tipo de renting ya no es una novedad y se ha consolidado como un modelo económico que se ha alineado con los tiempos actuales que vivimos. Pensemos que la empresa no adquiere las prendas; lo que sucede es que las alquila y es el proveedor el que se encargará de todo el ciclo de vida. Todo esto hace que haya un menor stock acumulado, menores residuos y una renovación de manera constante que hace que la imagen se mantenga actualizada.

Las empresas tienen muchas ventajas claras, como el gran ahorro de costes, la eliminación de las gestiones de almacenamiento, el control de la higiene y el cumplimiento de las normas sin que haya que estar invirtiendo en maquinaria o personal especializado. Además, de todo esto, la flexibilidad es un factor de lo más importante.

Hay sectores con elevada rotación de plantilla, tales como la logística, la hostelería o la sanidad. Lo que hace el renting es evitar el caos a la hora de gestionar las tallas, sustituciones o las reposiciones. Cuando el personal cambia, también lo hacen las prendas, sin más problemas. Cuando se rompe una chaqueta o se mancha una prenda, lo que ocurre es que el proveedor la sustituirá sin mayores costes.

Empleo verde y economía local

Además de la pura función en el campo logístico, en el sector del lavado y en el renting textil, lo cierto es que estamos ante un impacto importante en la economía. Son muchos los profesionales en España que trabajan en el sector, desde las plantas para el lavado hasta la clasificación, la repartición y el propio mantenimiento textil. Estamos ante un trabajo en el que se combinan los oficios tradicionales, como la plancha, la costura o el control de calidad, con otros perfiles más técnicos y de gestión avanzada.

Con frecuencia, lo que sucede es que las lavanderías industriales están en polígonos de áreas rurales o de ciudades de tamaño medio, de tal forma que son motores de empleo a nivel local. La propia transición hacia unos modelos de mayor sostenibilidad ha servido de impulso para reutilizar los materiales, reacondicionar equipos e invertir en una mayor innovación en el medio ambiente. Pese a que no se suele hablar de los informes macroeconómicos, el tejido industrial es parte de la infraestructura invisible, donde no hay ruidos ni protagonismos, pero que es vital para que funcione bien la economía real.

Esperamos que, después de todo lo que hemos comentado, te haya quedado un poco más claro el importante papel que representan en los tiempos en los que vivimos. Por todo ello, merece la pena invertir el tiempo necesario en realizar una buena inversión al respecto.

Compartir

Artículos relacionados

Los guardamuebles

En un mundo caracterizado por la movilidad constante, los cambios de residencia, las reformas domésticas y la optimización del espacio,

COMPARTE

Seguinos

Facebook
Twitter
LinkedIn
Reddit
Tumblr