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Enoturismo, el viaje de moda

El enoturismo se ha convertido en el viaje de moda en España porque aúna gastronomía y cultura y otorga a los turistas una experiencia diferente.  Cada vez son más las personas que quieren disfrutar de este tipo de turismo.

España es uno de los principales productores de vino a nivel mundial con 969.000 hectáreas de viñedo (el 13% del total mundial), según datos de la Federación Española del Vino (FEV).

Y por supuesto, los caldos españoles gozan de reconocimiento en todo el planeta. Pero en los últimos años las bodegas españolas han visto una nueva fuente de ingresos alternativa a la venta de botellas que no han querido desaprovechar: el enoturismo.

Más de tres millones de enoturistas en 2019 en España 

Los enoturistas son aquellas personas que visitan tanto bodegas como museos del vino. Suelen ser personas que quieren descubrir la historia y cultura de los caldos de uva, disfrutar de experiencias gastronómicas y actividades diferentes.

Este tipo de turista está creciendo en España a un ritmo vertiginoso. La Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) realiza todos los años un informe en el que constata de este crecimiento. En el estudio relativo al año 2019 (el último publicado) se pone de manifiesto este crecimiento de enoturistas, casi un 4% más que en al año anterior. En cifras absolutas fueron más de tres millones de personas las que apostaron por practicar enoturismo en 2019 en nuestro país generando un impacto económico de 85 millones de euros. Este impacto se estima teniendo en cuenta el precio de las visitas a las bodegas o museos y el gasto medio de cada turista, ya que es muy habitual que compren botellas o recuerdos. Vamos, que es normal que las bodegas quieran ofrecer este tipo de visitas y las Denominaciones de Origen de nuestro país quieran abrirse hueco en el mapa enoturístico.

Las Rutas del Vino más visitadas 

Hasta hace pocos años el enoturismo tan solo se daba en algunas regiones de nuestro país como La Rioja o Jerez de la Frontera y en bodegas aisladas que gozaban de gran fama. Pero a día de hoy son pocas las Denominaciones de Origen que no han decidido apostar por este tipo de turismo.

Las Rutas del Vino más visitadas en la actualidad en España son la Ruta del Vino y el Brandy de Jerez, la Ruta del Vino de la Ribera del Duero y  la Ruta del Vino y el Cava del Penedès. Por detrás se encuentran otras rutas y zonas famosas como Rioja Alta, Calatayud, Rioja Alavesa y Rías Baixas.

Más de 700 bodegas ofrecen visitas turísticas 

En España más de 700 bodegas ofrecen visitas turísticas a sus instalaciones en las que se puede conocer la historia de la compañía, el proceso de elaboración del vino e incluso pasear por sus viñedos. También es muy común completar la vista a las bodegas con una cata o degustación en las que un enólogo explica los matices, aromas y texturas de cada vino.

Un ejemplo de empresa vinícola que ha apostado por las visitas guiadas es Bodegas Bocopa. En esta bodega alicantina disponen de distintas experiencias enoturísticas para todo tipo de turistas y bolsillos como visitas guiadas, catas, degustaciones o maridajes.

Inmersión cultural a través de los Museos del Vino 

Como se ha explicado con anterioridad se considera enoturista tanto a la persona que visita una bodega como a la que acude a un museo del vino. Aunque son menos los enoturistas que apuestan por los museos, se corresponden con el 27,1%, según ACEVIN.

Los museos ofrecen una inmersión total tanto a nivel cultural como histórico en el mundo del vino. En estas instalaciones se puede conocer la historia de cada región asociada al vino, descubrir las labores tradicionales y actuales de cultivo y producción de los caldos. También se ponen de manifiesto las particularidades de los viñedos, las propiedades de la tierra, las características de las uvas y lo que hace único a sus vinos. En España existen multitud de Museos del Vino, casi uno por Denominación de Origen Protegida.

Si se tiene la oportunidad de visitar un Museo del Vino no se debe desaprovechar. Además en muchas ocasiones la entrada es gratuita al ser promovidos mayoritariamente por organizaciones y entidades públicas. Y en los casos de no ser entrada gratuita suelen tener precios asequibles. También es muy habitual que los Museos del Vino se encuentren en enclaves turísticos, tal es el caso por ejemplo del Museo del Vino de la D.O. Campo de Borja que está ubicado junto al Monasterio de Veruela, un reclamo turístico muy importante en Aragón al ser una abadía cisterciense del siglo XII que cuenta con multitud de historias y leyendas.

El vino marida con la mejor gastronomía

Una buena copa de vino es mejor disfrutarla junto a una comida rica. Las principales bodegas con experiencias enoturísticas ofrecen degustaciones de su vino junto a un pequeño picoteo. Lo habitual son tapas como un poco de jamón, varios trozos de queso o un par de dulces.

Aunque en algunos casos las bodegas se suelen asociar con restaurantes de la zona para ofrecer menús degustación en los que cada plato de vanguardia se cata con un vino con el que marida a la perfección.

Posibilidad de vivir experiencias diferentes 

En muchos casos las visitas a las bodegas se pueden realizar viviendo una experiencia única y diferente. Son muchas las propuestas que se pueden ver como paseos en bicicleta entre viñedos, descubrir los campos a caballo o incluso subido en un segway o ver las vides desde el aire en un globo aerostático o en un helicóptero.

También existen muchas actividades relacionadas con el mundo del vino y propuestas que casan muy bien con los caldos. Incluso existen propuestas relacionadas con la salud, belleza y bienestar. Y sí es que el vino ofrece multitud de posibilidades, incluso beneficios para la piel. De esta forma, se pueden encontrar baños de vino con piscinas o jacuzzis repletos de caldo o masajes antioxidantes con este líquido.

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