En esta vida todo requiere un aprendizaje. Aunque son muchas las cosas que aprendemos de forma natural siguiendo el ciclo de la vida y el curso de la misma, otras tantas las tenemos que aprender de forma intencionada. Sin olvidarnos de que la vida en sà es un proceso de aprendizaje que nunca finaliza. Siempre hay algo que aprender. Incluso en el Ômbito de la alimentación se puede aprender de forma continua e incluso entrenarse para que la nutrición sea perfecta. O al menos adecuada a cada persona en cada momento, ya que no siempre tenemos las mismas necesidades nutricionales.
Por lo general, asociamos la nutrición a la dieta y la dieta a la pĆ©rdida de peso. No siempre es asĆ. De hecho, si tuviĆ©ramos o adquiriĆ©ramos los conocimientos necesarios en nutrición desde pequeƱos, lo mĆ”s probable es que la mayorĆa no padeciera problemas relacionados con kilos de mĆ”s o colesterol alto.
Llevar una dieta equilibrada es, para muchas personas, un autĆ©ntico desafĆo. Es cierto que existe mucha información al respecto disponible y accesible a todo el que sienta interĆ©s, ademĆ”s de que, gracias (o no) a las redes sociales, son muchos los influencers y personas conocidas que hacen que comer de forma saludable parezca fĆ”cil. Sin embargo, a la hora de la verdad, los hĆ”bitos de cada uno, las emociones y la rutina diaria influyen de forma directa en la alimentación, lo que ayuda a que nos fijemos objetivos de lo mĆ”s ambiciosos con el consiguiente fracaso.
Acudir a un profesional de la nutrición es una excelente forma de cambiar la dieta, aunque en los últimos años ha aparecido una figura que ha cobrado protagonismo, aunque para muchos sigue siendo un desconocido: el coach nutricional. Este profesional de la nutrición difiere del nutricionista en algunos aspectos, por lo que vamos a conocer algo sobre sus funciones y método de trabajo. Para muchos, seguro que es el profesional ideal para cambiar sus hÔbitos nutricionales.
Un coach profesional nutricional
Entrenarse en todos los aspectos de la vida es una excelente manera de estar en forma. Tanto a nivel fĆsico como mental, o en este caso, el alimentario o nutricional. Estando en CENYDIET, una clĆnica de estĆ©tica integral y nutrición, hemos descubierto el coaching nutricional, que no es para aquellos que buscan fórmulas mĆ”gicas, sino para los que quieren descubrir la magia que supone confiar en uno mismo. Con esta idea nos hemos quedado y hemos investigado sobre la figura de estos profesionales.
Para entender al coach nutricional, primero hay que saber quĆ© es el coaching nutricional. Se trata de una metodologĆa en la que se combinan los conocimientos en nutrición con las tĆ©cnicas de acompaƱamiento y motivación necesarias para ayudar a las personas a que mejoren sus hĆ”bitos alimentarios de manera sostenible en el tiempo.
De manera que el coach nutricional no se encarga de prescribir una dieta; para eso hay que acudir a un nutricionista titulado. Lo que hace el coach es trabajar con la persona para que sea capaz de identificar sus barreras y lĆmites, sus fortalezas y sus objetivos. Son muchas las ocasiones en las que se proporcionan las pautas dietĆ©ticas necesarias, pero el paciente no cuenta con el acompaƱamiento necesario, por lo que, a la larga, no consigue adoptar esos hĆ”bitos saludables. El coaching nutricional pretende justamente facilitar que se produzcan los cambios reales y duraderos.
Hay que dejar claro que el coaching nutricional no es el sustituto de la nutrición clĆnica. Es un complemento cuyas funciones hay que diferenciar entre los perfiles relacionados:
- Dietista-nutricionista con titulación universitaria que diseña y prescribe dietas personalizadas.
- Técnico en dietética con formación de FP que permite su trabajo en educación nutricional, pero sin prescripción de dietas.
- Coaching nutricional que aporta las herramientas necesarias para mejorar la adherencia y la motivación del paciente.
El coaching no se centra en decirles a las personas lo que tienen que comer; les ayuda a mantener su compromiso a largo plazo con la alimentación, lo que resulta Ćŗtil para evitar el abandono y la recaĆda.
Un buen coach nutricional dispone de herramientas orientadas a producir cambios en el comportamiento. La escucha activa para entender las necesidades reales de cada paciente es una de ellas, ya que resulta importante saber formular las preguntas adecuadas que inviten a la reflexión y la toma de conciencia.
El establecimiento de objetivos SMART: especĆficos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales es otra herramienta indispensable que ayuda a evitar las metas abstractas abocadas al fracaso.
Con el refuerzo positivo se motiva al paciente y se consolidan los avances. AdemƔs de ayudar a identificar las creencias limitantes y evitar que el paciente se estanque, conviene trabajar en los pensamientos que dificulten el cambio.
Por último, un registro de los hÔbitos que permiten hacer un seguimiento adecuado y eficaz del progreso. Estas herramientas hacen posible que el coach acompañe al paciente durante un proceso de cambio profundo que se centra mÔs en la conducta que en la dieta.
Acudir a estos profesionales puede resultar beneficioso para perfiles diferentes, como las personas que han intentado seguir sus dietas sin éxito, los pacientes que necesitan hacer un cambio de hÔbitos a largo plazo, los deportistas que quieren mejorar su rendimiento mediante la alimentación y los profesionales de la salud que quieren que la adherencia de sus pacientes mejore.
Tienen un papel útil en aquellos contextos en los que la motivación es fundamental, como los procesos de pérdida de peso o los cambios en el estilo de vida.
Lo que hace el coach
Nada mejor para conocer a este profesional que saber cuÔles son las funciones que realiza. Las acciones que lleva a cabo pueden marcar la diferencia entre que la persona consiga realizar un cambio en sus hÔbitos o se estanque en una rutina. Esas funciones son: evaluación inicial; planificación y personalización; establecimiento de las metas de acción; información y educación nutricional; apoyo y motivación; seguimiento regular; cambio de hÔbitos; herramientas de seguimiento y aplicaciones; asesoramiento de estilo de vida; coordinación con otros profesionales; registro del proceso; y evaluación de los resultados.
Realizar una primera evaluación permite comprobar cuÔl es el punto de partida del cliente o paciente y conocer de primera mano sus hÔbitos y estilo de vida. En función de estos aspectos y los propósitos de la persona, se determinan los objetivos a alcanzar a razón de las necesidades y ambiciones del paciente.
Crear una relación de confianza es fundamental para que el coach tenga el Ć©xito esperado en el desempeƱo de sus funciones. Comunicar con efectividad y empatĆa, asĆ como ofrecer apoyo durante el cambio, requiere que exista un vĆnculo que facilite la transformación.
Un coach nutricional conoce los fundamentos de la alimentación y cómo afecta a la salud y el bienestar de las personas. Los conocimientos son una herramienta indispensable a la hora de gestionar las emociones relacionadas con la alimentación y la nutrición, algo que el coach debe transmitir a sus clientes para avanzar con paso firme.
Puesto que la relación con la comida es emocional en muchas ocasiones, no estÔ de mÔs que los coaches cuenten con formación en inteligencia emocional y, mediante su labor educativa hacia sus clientes, puedan trabajar aspectos como la planificación de la compra y las comidas, el autocontrol y la moderación, entender la importancia que tiene la relación existente entre la comida y las emociones y abordar los hÔbitos poco saludables.
Mantener la motivación durante el cambio de alimentación es complejo para la mayorĆa, ya que se trata de un proceso largo que necesita compromiso y constancia. Un coach tiene un papel clave a la hora de inspirar y guiar durante el proceso, visualizando los posibles obstĆ”culos que puedan surgir y proporcionando las herramientas necesarias para que el paciente pueda identificarlos y dejarlos atrĆ”s.
Cabe señalar que el coaching no es un sustituto de la formación ni de los conocimientos del dietista y del nutricionista; su enfoque es el de lograr que el paciente lleve a cabo el plan nutricional diseñado por el nutricionista. Puede darse el caso de que el propio nutricionista sea al mismo tiempo coach, en cuyo caso se cuenta con un dos por uno.
Los cambios realizados en los hĆ”bitos tienen que ser duraderos. De no ser asĆ, el proceso sirve de poco, por lo que, entre las funciones del coach, encontramos la de ofrecer las herramientas necesarias para que la transformación permanezca en el tiempo.
La colaboración entre los profesionales y especialistas de la nutrición es fundamental. Son muchas las ocasiones en las que los problemas de salud requieren de la colaboración de un nutricionista, un médico, un psicólogo, un entrenador profesional, etc. La atención especializada y personalizada tiene que ofrecer a los pacientes un enfoque integral para que el bienestar de los pacientes esté garantizado y alcancen sus objetivos.
Es importante llevar un registro del progreso y la experiencia del paciente con mƔximo detalle, incluyendo los cambios de hƔbitos alimenticios desde el primer momento. Evaluar los resultados ayuda a determinar la efectividad del trabajo y ajustar la estrategia para mejorar la eficiencia del coaching.
En definitiva, el coach y el coaching nutricional se estƔn convirtiendo en los aliados perfectos para la salud nutricional.

