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Homeopatía: buena salud de forma natural

No vamos a negar que la medicina es esencial para que podamos disfrutar de una buena salud. Gracias a ella y a las numerosas disciplinas que la componen, es posible curar infinidad de enfermedades, prevenir que aparezcan otras y tratar de paliar aquellas que no se pueden curar. Lo que no quiere decir que las terapias naturales que nos llegan de otras épocas y culturas puedan resultar igualmente eficaces, al menos en algunos aspectos. Evidentemente, las terapias naturales como la homeopatía, de la que vamos a hablar, o la medicina reguladora no son capaces de extirpar un tumor o reparar un hueso roto sin más.

No obstante, existe mucha desinformación y desconocimiento sobre la homeopatía, una terapéutica natural sobre la que vamos a despejar dudas y aportar información interesante. Aunque su concepto es bastante desconocido por la población en general, hace una década se llevó a cabo una encuesta por parte de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, en la que los datos señalaban que casi un cincuenta y tres por ciento de los españoles confían en esta terapéutica, incrementándose la confianza en ella cuanto mayor era el nivel de estudios de la persona encuestada.

Pero, como decimos, no todo el mundo tiene muy claro en qué consiste la homeopatía, cuáles son los principios en los que se basa, su finalidad o los beneficios que proporciona. La propia OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoce la homeopatía como una opción para el cuidado y bienestar de las personas, haciendo apología de la misma en su estrategia de salud sobre Medicinas Tradicionales y Complementarias por la integración de las mismas, incluyendo, lógicamente, la homeopatía, en los servicios de salud de muchos países. Esta terapéutica se basa en el uso de medicamentos homeopáticos por parte de los profesionales sanitarios.

¿Qué es la homeopatía?

La filosofía asistencial de la homeopatía está cada vez más vigente y se fundamenta en la eficacia y el perfil de seguridad del método terapéutico, una visión de la salud en la que se incluye la prevención, un paciente como partícipe de su salud, la atención global del mismo y el enfoque individualizado y personalizado del abordaje de la patología. Para comprender todo esto, hay que tener muy claro en qué consiste la homeopatía, algo que hemos aprendido en la Farmacia Ramón Ventura, donde sus profesionales de la salud proporcionan asesoramiento y atención personalizada, tanto en homeopatía como en intolerancias alimentarias o fitoterapia, entre otros.

La homeopatía es una terapia no convencional cuyo ejercicio profesional se regula por la legislación vigente del Real Decreto 1277/2003 de 10 de octubre, en el que se establecen las bases generales relativas a la autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios. Esta terapia tiene un objetivo que va más allá de aliviar los síntomas que se producen; se pretende restablecer de forma global el equilibrio natural del paciente. Para lo que el homeópata debe tener en cuenta los síntomas, los problemas de salud, su constitución física, sus reacciones y sensaciones hacia la enfermedad y los factores de mejora o empeoramiento.

Los medicamentos homeopáticos pueden prescribirse o aconsejarse por médicos y farmacéuticos, encargados de la supervisión de la pertinencia del tratamiento, y garantizan la seguridad de los pacientes ante el mismo.

Esta disciplina se incluye entre las denominadas terapias complementarias. El abordaje de la misma frente a las enfermedades y sus síntomas se realiza con un enfoque sintomático y global, mediante un tratamiento de fondo, ayudando a prevenir patologías y reduciendo las recidivas. Al mismo tiempo que contribuye de forma notable a la mejora de la calidad de vida de aquellos pacientes que sufren una enfermedad crónica severa como puede ser el cáncer, se utiliza como paliativo de los efectos secundarios que producen los tratamientos convencionales.

Dicho de otra manera, la homeopatía es el tratamiento que pretende ir más allá del mero alivio de los síntomas, ayudando a que el paciente restablezca el equilibrio natural del organismo, a través de la autorregulación del mismo, para lo que es fundamental considerar la constitución física, cómo se lleva la enfermedad y los factores que influyen en que se produzcan mejorías o empeoramientos. La razón por la que los tratamientos son siempre individualizados y se optimizan para los procesos fisiológicos de cada individuo. Al promover la salud desde un tratamiento integral que comprende la parte física, la mental y la emocional, se trabaja el restablecimiento del equilibrio del paciente.

Los orígenes de la homeopatía se remontan a Sajonia, donde el médico Samuel Hahnemann basó su terapéutica en la idea de que “lo similar cura lo similar”. Los principios activos de la homeopatía se preparan mediante disoluciones y agitaciones sucesivas de la materia prima en alcohol, obteniendo pequeñas concentraciones. Una de las razones que hacen que los medicamentos utilizados en homeopatía presenten una baja probabilidad de producir efectos secundarios y, en caso de que se produzca alguno, sea leve y transitorio.

Finalidad de la homeopatía

La homeopatía forma parte de la medicina integrativa debido a que comparte su principio y el modelo de atención al paciente. Se trata de un método terapéutico que utiliza medicamentos homeopáticos que son utilizados por los profesionales sanitarios, formando parte de la medicina como una entidad única, incluida, además, dentro de las denominadas medicinas complementarias, en clara referencia a que se trata de un complemento de la medicina más convencional, aunque lo cierto es que solo existe una medicina.

Debido a sus principios y características particulares, es posible recurrir a la homeopatía tanto sola como en calidad de complemento de otras terapias, con objeto de que se mejore la salud. Gracias a su método de fabricación particular, en el que se incluye la dilución y dinamización de las sustancias activas, las cuales pueden ser tanto de origen vegetal como animal, químico o mineral, es posible utilizar estos medicamentos en pacientes de cualquier edad, incluidos bebés y ancianos.

Estos tratamientos tienen como finalidad lograr la regulación del organismo y ayudar a que reaccione mejor ante aquellas circunstancias que lo desequilibran. Esta optimización que se logra en la capacidad de reacción que proporciona la homeopatía ante ciertas situaciones no tiene que confundirse con la protección que proporciona una vacuna. Ambos tratamientos o terapias son diferentes y complementarios; ninguno sustituye al otro.

Ahora que sabemos algo más sobre la homeopatía, en qué consiste y cuál es su finalidad, podemos pasar a hablar sobre los beneficios que proporciona recurrir a un tratamiento homeopático. Sus efectos secundarios son escasos, leves y transitorios. Su enfoque se pone en la salud global, previniendo y mejorando la capacidad de reacción del organismo. Permite que los pacientes tengan una atención personalizada y que el tratamiento sea individualizado. Además de que reduce la necesidad de otros medicamentos, por lo que no existe un sobreconsumo de antibióticos, antiinflamatorios o psicotrópicos.

Podemos decir que la homeopatía es segura. Se lleva a cabo por parte de profesionales de la salud que se forman en esta disciplina terapéutica. De hecho, se trata de una terapia no convencional reconocida por la normativa española en el Real Decreto previamente citado.

Siempre que se aplica un método homeopático de forma individualizada con la información completa de cada paciente, esta se obtiene tras una entrevista completa en la que se recaba información correspondiente a su nivel físico, mental, emocional, sus antecedentes, las sensaciones y signos asociados a su salud, etc. Un médico formado en homeopatía está perfectamente capacitado para realizar la prescripción del tratamiento que considere más adecuado para cada paciente. El uso de los medicamentos autorizados por las autoridades sanitarias no es más que la garantía de seguridad necesaria para el paciente. Como sucede con cualquier otro tipo de medicamento, su venta se realiza en farmacias.

Según el diccionario de la RAE, la homeopatía es un sistema curativo que aplica a las enfermedades en dosis mínimas de aquellas sustancias que, en mayor cantidad, producen en las personas síntomas similares o parecidos a los que se trata de combatir. Aunque muchos la confunden con la fitoterapia, no es lo mismo. La fitoterapia se define como el tratamiento de las enfermedades mediante el uso de los ingredientes activos que se extraen de las plantas o sustancias vegetales. Los medicamentos homeopáticos son diluciones infinitesimales de sustancias de origen animal, vegetal, mineral o químico.

Aunque está reconocida, existe un debate en el ámbito sanitario. La legislación regula su registro y la comercialización exclusiva en las farmacias de estos medicamentos, por razones obvias de seguridad sanitaria. No obstante, como ya hemos dejado claro, resulta de gran importancia no sustituir un tratamiento médico convencional por una alternativa como la homeopatía, sino recurrir a ella como medida complementaria.

Lo más aconsejable ante la aparición de una enfermedad es, como siempre, recurrir a los profesionales de la salud correspondientes y, de su mano, recurrir a los tratamientos necesarios, tanto si son convencionales como si se trata de terapias alternativas o, como en este caso, homeopatía. En las farmacias siempre están dispuestos a proporcionar la información necesaria a las personas interesadas en este tipo de medicamentos, además de poder recurrir a la página de la Sociedad Española de Medicina Homeopática, donde se encuentra toda la información actualizada.

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