Un viaje o todos los que se realizan. Viajar debe convertirse en una actividad sostenible en todo momento. Al menos dentro de lo posible. Hace ya algunos años que el concepto de sostenibilidad resuena en todos los espacios y parcelas de la vida: en los centros comerciales, el supermercado, la tienda de ropa, la publicidad, la televisión, la polÃtica, etc. No deja de tener su lógica, ya que vivimos en unos tiempos en los que estamos pagando las consecuencias de un modo de vida muy dañino para el planeta. Ahora, más que nunca, es esencial que todos contribuyamos y nos comprometamos con las prácticas más respetuosas con el medio ambiente, si se quiere disfrutar de un futuro mejor.
Esta filosofÃa abarca todo, incluido el turismo. El compromiso de los viajeros y la proliferación de experiencias, alojamientos y opciones de viaje sostenible han puesto de manifiesto grandes cambios en la forma en la que se concibe la acción de viajar, con las nuevas prácticas que hacen que seamos más verdes y estemos más comprometidos con nuestro entorno.
Ahora bien, ¿qué significa realmente viajar de manera sostenible? La sostenibilidad no reside solo en la reducción y compensación de la huella de carbono; es un modo de ser, hacer, consumir y relacionarse que permite conectar con el destino del viaje con mayor consciencia sobre la cultura local que vamos a encontrar. Esto influye de forma activa y positiva en el desarrollo social y económico del lugar de destino.
Las prácticas ecológicas, los hoteles y las alternativas de viaje sostenible, con un consumo responsable, utilizando transportes más verdes, etc. Son algunas de las acciones que hacen que las vacaciones se conviertan en algo más consciente y permitan participar en un turismo más regenerativo.
Desde la OMT (Organización Mundial del Turismo), definen el turismo sostenible como un turismo consciente del impacto económico, social y medioambiental, de sus repercusiones presentes y futuras, para satisfacer las necesidades del turista, la industria, el entorno y la comunidad. Razón por la que es fundamental mantener los procesos ecológicos esenciales y ayudar a conservar la biodiversidad y los recursos naturales.
Unos pilares y unos objetivos
Se puede viajar de forma sostenible con Prime Expeditions, viajes de autor en los que los lugares son los que pasan por ti y no tú por los lugares, haciendo expediciones fotográficas en la naturaleza y aprendiendo a relacionarse de forma sostenible con el turismo. También se pueden conocer los pilares del turismo sostenible y viajar conforme a ellos.
Optimizar los recursos medioambientales es uno de esos pilares. Sin ecosistema no hay turismo, por lo que es indispensable cuidar el entorno natural al máximo. Solo conservando los recursos naturales y cuidando de la diversidad biológica es posible que el turismo pueda existir.
El segundo pilar es la autenticidad de la cultura local, un factor indispensable a la hora de entender el lugar que se visita. Sus gentes, sus valores tradicionales, su cultura, la arquitectura… Si no se respeta la cultura, el turismo no puede ser sostenible.
La distribución de la riqueza es el tercer pilar fundamental sobre el que se basa el turismo sostenible. Garantizar la actividad económica que perdure en el tiempo y exista equilibrio en la distribución de los beneficios socioeconómicos es fundamental. Siendo uno de los objetivos la generación de oportunidades de empleo estable, obtener ingresos y servicios sociales y que se reduzca la pobreza en las comunidades locales.
Ya en el año dos mil cinco, la OMT y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente establecieron una serie de objetivos con los que se constituyó el modelo que se utiliza como referencia en los destinos turÃsticos y las empresas con objeto de diseñar polÃticas, evaluar proyectos y medir el desempeño sostenible. Veamos cuáles son:
- Económico. Asegurando la viabilidad económica para que exista prosperidad y beneficios a largo plazo.
- Prosperidad local, orientando y maximizando la contribución del turismo a que el destino sea próspero a nivel económico.
- Calidad del empleo. Fortaleciendo la calidad de los puestos de trabajo, tanto a nivel cualitativo como numérico. Además de asegurar que no se produce discriminación por raza, género, discapacidad u otros aspectos.
- Equidad social, con una justa distribución de la riqueza que se produce por el turismo en toda la comunidad.
- Satisfacción del visitante al proporcionar una experiencia segura y gratificante sin que exista discriminación social.
- Control local. Este punto consiste en involucrar a la población local en la toma de decisiones concernientes a la gestión y el desarrollo del turismo en el futuro.
- Bienestar de la comunidad, manteniendo y mejorando la calidad de vida del lugar anfitrión, dotando a estas comunidades de los recursos necesarios.
- Riqueza cultural, donde hay que respetar y mejorar el patrimonio histórico y la cultura local.
- Integridad del ecosistema, manteniendo y mejorando el paisaje, el núcleo urbano y rural, evitando la degradación del entorno.
- Diversidad biológica, apoyando la conservación de las áreas naturales, minimizando el daño.
- Eficiencia de los recursos, minimizando el uso de los recursos más escasos y no renovables.
- Pureza ambiental. Reduciendo la contaminación al máximo en el aire, el agua y la tierra, además de reducir la generación de recursos.
Todos estos aspectos hacen que el turismo sea sostenible y se convierta en una contribución a mejorar el medio ambiente y la situación de la comunidad, sobre todo en aquellos lugares que carecen de medios.
Un turismo de impacto
Asà debe ser el turismo: de impacto, pero sostenible. Viajar de manera sostenible no es difÃcil y, además, tiene un impacto beneficioso a nivel económico, social y ambiental. La eclosión de este tipo de turismo se debe a la mejora de las infraestructuras y la proliferación de hoteles y alojamientos sostenibles, además del desarrollo de los medios de transporte que facilitan parte de la misión. Este hecho se ha manifestado en el ámbito económico, ambiental y sociocultural.
Sin duda, la parte económica es uno de los principales beneficios del turismo en la sociedad. Se crea empleo, se mejoran las infraestructuras y se produce un aumento de la actividad productiva. La parte ambiental constituye el motor de todo, siendo el principal reclamo turÃstico el paisaje. Aunque también se trata del más frágil y la construcción de infraestructuras o la contaminación impactan sobre el entorno, por lo que es fundamental que el turismo se convierta en una herramienta a la hora de mantener y reponer los recursos naturales y la protección de la biodiversidad.
El impacto sociocultural debe basarse en el respeto ante las sociedades locales y fomentar un turismo que se genera a partir de lo que caracteriza a la sociedad. Es decir, el impacto tiene que ser hacia el visitante y no al revés, salvo que se trate de un impacto positivo.
Un turismo sostenible implica un estilo de vida consciente. El concepto de turismo sostenible ha evolucionado y no se limita a la reducción del impacto ambiental, evitando el desperdicio y que se ensucien los espacios naturales. En la actualidad, implica una experiencia de viaje responsable en la que se combina el respeto por la cultura local, el apoyo a la economÃa del territorio y una gestión equilibrada de los recursos naturales.
Adoptar un estilo de vida sostenible implica replantearse la forma de viajar. La elección de destinos en los que se gestiona el turismo de forma correcta, decantarse por alojamientos que cuenten con certificaciones de sostenibilidad oficiales, priorizar la movilidad en transportes con una menor huella de carbono y el consumo de productos de proximidad y gastronomÃa de temporada son hábitos y costumbres sostenibles.
Viajar con sostenibilidad no elimina valor al viaje. Eleva la experiencia y la convierte en algo más auténtico, consciente y en lÃnea con los valores de los viajeros que buscan en su aventura el bienestar, la coherencia y el propósito.
Hablar de sostenibilidad no es hablar de restricciones, sino de decisiones inteligentes. Alargar la estancia para evitar hacer desplazamientos frecuentes, combinar el uso del transporte público y la movilidad activa o elegir temporadas con menor saturación de turistas son decisiones más acordes con el turismo sostenible.
El turismo de bajo impacto no implica que se hagan menos cosas, sino tan solo hacerlas mejor. Cambiar por el casco histórico sin prisa, hablar con los productores locales, descubrir los espacios naturales con los guÃas de la zona, etc. Un viaje menos acelerado es una experiencia más intensa.
La sostenibilidad se ha integrado en la cultura del bienestar. Cada vez son más los viajeros que comprenden que la conexión con la naturaleza, la alimentación saludable y la autenticidad cultural se encuentran relacionadas y ligadas a la preservación del entorno. Optar por el turismo sostenible es elegir la salud colectiva, contribuir a que las ciudades sean más habitables, mejorar la economÃa local y que las comunidades se beneficien del turismo en lugar de sufrirlo.
En definitiva, el turismo sostenible no es una moda pasajera, ni siquiera es reciente, ya que desde hace más de veinte años se establecieron unos objetivos. El turismo sostenible es la evolución natural de un estilo de vida en el que se integran la ética y la experiencia. No es cuestión de dejar de viajar, sino de viajar mejor.

